
¡Que sí hombre déjalo pasar... porque te hace daño y te hace perder el tiempo!
- Di la verdad: escribe "cosas por las que me culpo a mí mismo", "cosas por las que me aborrezco". Pule esta lista hasta que al final tengas una lista breve, y guárdala para que sepas a qué te estás enfrentando.
- Sé compasivo: "¿qué necesito realmente para perdonarme a mí mismo?" Contempla la situación como si le hubiera pasado a un amigo querido, a un amigo íntimo. ¿Qué le dirías para que viera las cosas con más claridad? Crae un argumento, un argumento realmente bueno, para que tu amigo sea compasivo consigo mismo, para que afloje la tensión. Se trata de enfrentarse a la situación, reconociendo lo sucedido, enmendándose y reanudando el camino. Plántale cara a tu culpabilidad.
- Haz penitencia, pero no te castigues: para poder seguir adelante sin albergar ningún malestar subyacente contigo mismo, es imperativo un genuino arrepentimiento, un sentimiento de pesar. Obviamente cuanto más importante sea el suceso, más relevante se hace este sentimiento. No pases por alto ese sentimiento de arrepentimiento, pero tampoco te regodees en él. Sigue adelante.
- Haz las compensaciones oportunas: ¿cómo puedes hacerlo? Tú puedes decidir cuál es el mejor camino: dona generosamente tu tiempo, tu dinero o tu experiencia a alguna persona o causa. No hagas discursos por ello. No atraigas ningún tipo de atención ni de admiración. Tú eres el verdadero beneficiario. Mantén la pureza.
- Alégrate: llegado a este punto, ¡relájate! Alégrate. Sonríe. Respira profundamente. Estás haciendo lo correcto. ¿Qué más puedes hacer? Probablemente nada, salvo recordarte a ti m ismo que también eres humano. Sigue disfrutando del viaje y haz las cosas lo mejor que sepas y puedas, o al menos inténtalo.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada